miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sangre de Selva






Sak Tzevul, es el primer grupo de rock que transforma los acordes de la música tradicional en relámpago, he ahí su nombre, la fuerza con la que toca, ilumina a quien lo escucha. Formado en 1996  por los hermanos Damián, Enrique y Francisco Martinez músicos originarios de Zinacantán (lugar de murciélagos), Chiapas México.

La música de Sak Tzevul tiene un toque mágico, las canciones son construida en tsotsil y español, los acordes son una combinación musical del rock, clásica y tradicional, por lo que emergen sonidos sugestivos, vibraciones del eco que viaja en el espacio, en una tonalidad fresca que produce una nueva música, que actualmente ocupa un lugar en lo que se está produciendo en México.

La historia de las letras, junto a las armonías en muchos momentos son el toque del chule’l, con el tambor y el pito, el caracol y el carrizo, la guitarra acústica, instrumentos tradicionales de la música de Zinacantán, en complicidad con la batería, la guitarra eléctrica y violín en un canto de fuego, que calienta lo más profundo del alma donde surge el aroma del incienso y la juncia.

Sak Tzevul lleva al escenario símbolos mayas, con una especie de ritual para convocar a los señores de la tierra, a los abuelos del canto y la palabra. Usan el cotón de su vestimenta tradicional del pueblo de Zinacantán, sus representaciones están llenos de energía que conecta con quien escucha su música, las lenguas tsotsil, español y japonés (actualmente en el grupo se han integrado dos violinistas japonesas), son matices de tonalidades y de colores que envuelven en un ambiente intimo.

La música de Sak Tzevul ha sido propulsor de toda una generación de otros grupos de rock indígena en San Juan Chamula y Zinacantan, quienes han organizado festivales de rock  como el  “Bats’i Fest”, y del  “Kuxlejal K’in” (fiesta por la vida), el cual ha sido un foro importante para intercambiar y compartir las experiencia musicales.

Sak Tzevul, es una banda a la cual no hay que perderle la pista, pues en los últimos años ha evolucionado su composición e interpretación que sale desde la profundidad del alma de quienes la componen. Otra característica es que han incluido a sus composiciones letras de escritores de la talla del Maestro José Antonio Reyes Matamoros, de ahí salió la canción emblemática, Sangre de Selva, que tiene una composición compleja, con una serie de matices profundos. Fue seleccionada como una de las canciones que se recopilaron por el bicentenario en el 2010. En ese mismo año el día 19 de junio, Sak Tsevul se presentó en el teatro Hermanos Domínguez, en San Cristóbal de Las Casas (SCLC), Chiapas, y a mitad del concierto dio un intenso homenaje al  Maestro José Antonio.

Otra cualidad del grupo es que han participado en diversos foros de exigencia de justicia, como fue la Jornada de Arte y Resistencia organizada por la Sociedad Civil de Las Abejas de Acteal, en el mes de octubre en SCLC, que junto con los y las compañeras del Coro de Acteal, dieron un concierto muy emotivo y digno.

Esta banda tiene una propuesta cultural y estética interesante, con un talento indiscutible. Cuando tocan las cuerdas vibran los nervios adheridos a la  tierra, los tambores convoca a los dioses del universo y desde su canto brotan versos que viajan en la luminosidad del relámpago.

Pedro Faro
Jovel, Chiapas.
persefaro@yahoo.com

viernes, 7 de octubre de 2011

La cultura de la violencia o la violencia como cultura

Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía, serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.
Ernesto Sábato.

Hoy México está bajo la zozobra ante una violencia generalizada, dictada desde las altas esferas del poder y sus mafias internas y externas, en el proceso de un país que ya se nos fue y que no tiene vuelta, pero, bajo ello las culturas subterráneas, desde la periferia sobreviven, se reproducen y generan vida. Es esta Cultura la base de toda sociedad y por tanto está compuesta por una serie de elementos y relaciones que generan identidad, conciencia, procesos de producción, creación y comunicación entre todos sus integrantes; además de ser un derecho inalienable de la humanidad, de todos, todas  y cada unos de los pueblos que la componen.

México tiene una gran riqueza cultural y diversidades de pueblos con sus propias formas de cosmovisión, los cuales son el cimiento, la raíz de la sociedad mexicana actual, que le da fuerza por su potencial de ser, expresión que permite relacionarse con las diversas culturas del mundo. Por diferentes intereses políticos y económicos, los reconocimientos por la diversidad cultural y el fomento de las culturas del país no han sido satisfactorios y plenos en goce de derechos individuales y colectivos que tienen como pueblos indígenas, originando una política cultural eurocentrista en su base de conocimiento y folklorista en la divulgación de la diversidad cultural. 
 
Diversos intelectuales chiapanecos, mexicanos y de otros países  han señalado que en el país y en su caso el estado de Chiapas no existe un proyecto de Cultura acabado, desde y para el Estado en su constitución política, ya que la manera de actuar de los gobiernos en sus tres niveles, ante los problemas y retos culturales se han dado a partir de las coyunturas políticas, con mínima, casi inexistente distribución del presupuesto nacional dedicada a la cultura.

Chiapas representa una parte del mosaico cultural de México, con una historia, tradición, artesanía y arte que se han expresado en diversos tiempos y ahora con mayor auge, el cual conlleva a un entramado complejo de relaciones y dinámicas, que no puede ser atendido con una política unidireccional y trazada desde un ámbito ideal, sino tratado como un proceso generado en el consenso, dinámico y en constante retroalimentación en su realidad específica.

 Las prácticas continuadas de manera histórica, así como los grandes discursos generados por cada pueblo en específico, representan el conjunto de su cultura; es decir, tenemos la realidad de un pueblo, sintetizada en sus grandes discursos narrativos como el arte, la religión, la ciencia, la  ley, sus tradiciones y costumbres. A partir de ello y con base en la función que desempeña el estado político moderno, debería ser que los gobiernos democráticos procuren alternativas de consolidación, reproducción, creación, producción, promoción y generación de espacios para la cultura. Bajo esta perspectiva conocer la realidad específica del pueblo de Chiapas,  la evolución de sus instituciones y fenómenos culturales, nos permiten sostener de manera clara que los problemas y retos que se enfrentan, son muy serios, puedo asegurar que al gobierno de Chiapas no le interesa la cultura, sino que su prioridad es la imagen de la cultura y su reflejo en el turismo, en la explotación económica que representa, la proyección de espejismos que entrelaza en un sistema de desarrollo capitalista en donde lo principal es el dinero, la plusvalía y menosprecia a las personas y la comunidad.

Tan sólo por citar un ejemplo: en el mes de diciembre de 2010, el gobierno Chiapas decretó la desaparición de el Centro Estatal de Lenguas, Artes y Literatura Indígena (CELALI) y por tanto su desmantelamiento para finales del mes de marzo de 2011, para incluirlo a la Secretaria de Pueblos Indios. El CELALI a lo largo de su escasa existencia representaba un espacio de expresión y fomento a la cultura de los pueblos indígenas en Chiapas y de la interculturalidad que con ella se había sostenido, con aciertos y errores, así como con procesos que requerían una mayor vitalidad y seguimiento de continuidad.  

En cuanto a los logros del CELALI, podrían enumerar: la apuesta por la formación de escritores jóvenes y adultos; la difusión de las lenguas y manifestaciones culturales en radio y televisión; la enseñanza de las lenguas a hispanohablantes y extranjeros; los estímulos otorgados a escritores, pintores y músicos; y la publicación de libros (obras literarias y de investigación), todo esto a cuenta gotas. De la publicación destaco la traducción de los acuerdos de San Andrés, los cuales estuvieron bajo la supervisión de los Maestros Andrés Aubry y José Antonio Reyes Matamoros, entre otros tantos compañeros de los lenguas tsotsil, tseltal, Cho`l y tojolabal que contribuyeron a una de las traducciones impecablemente trabajado y como olvidar el gran apoyo desinteresado de los Maestros  Miguel León Portilla y Carlos Montemayor que estuvieron acompañando el proceso de desarrollo de este espacio conocido como CELALI, hoy lamentablemente diezmado por la decisión discriminatoria y racista del gobierno del estado de Chiapas.

Respecto errores o retrocesos confluyeron varias cosas: una especie de conformismo en la innovación del trabajo cultural,  la muy estrecha o casi nula relación interinstitucional siendo que era menospreciada por los gobiernos en turno, distanciamiento entre el CELALI y los creadores, especialmente con los promotores culturales y autoridades comunitari
as. Se asegura que a partir del Encuentro de los Pueblos Originarios de México historia, cultura y resistencia en la independencia y revolución que se realizó del 18 al 21 de octubre de 2010 en la ciudad de San Cristóbal de Las casas, donde los gobiernos federal y estatal fueron duramente criticados por su acción paternalista y excluyente hacia los pueblos originarios del país, con políticas de gobierno de maquillaje y de simulacro, fue lo que provocó el desmantelamiento de CELALI.

Ante esta acción se ha generado un silencio parecido a la estupidez de las organizaciones culturales de la sociedad civil que supuestamente están preocupados por el impulso de la cultura de los pueblos en todas las expresiones artísticas.

Cabe mencionar que a pesar que el CELALI se creó como una respuesta a las demandas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que exigía una nueva relación entre los pueblos indígenas y el gobierno mexicano, mismos que se plasmaron en los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres en la Mesa 1: Derechos y Cultura Indígena, esta nunca estuvo a la altura de la demanda aún pendiente y que los pueblos zapastistas están construyendo desde sus territorios autonómicos.

Hoy ante esta cultura de violencia y guerra lo más apremiante son las acciones sociales de la sociedad civil que se expresaron del 5 a la 7 de mayo en la convocatoria del poeta Javier Sicilia en la Marcha Nacional por la Justicia y Contra la Impunidad, en donde se expresó el dolor, el hartazgo, la rabia y la emergencia para la transformación y dignificación del país que nos han dejado los malos gobiernos y sus sequitos de ineptos que no han sabido servir al pueblo.

Es por lo anterior, más que nunca el trabajo en generar movimientos culturales que vinculen las relaciones humanas a través de talleres literarios, teatro, música, danza; círculos de estudios, seminarios, diplomados, entre otras acciones; que estos se enlacen  en la realidad de las luchas de resistencia y sean espacios de formación alternativa en donde salgan  muchos pensadores, artistas, escritores, promotores culturales, que fluyan en la esperanza y el latido vivo de de la humanidad. 


Pedro Faro

jueves, 18 de agosto de 2011

Cesar Aira o el provocador irremediable

César Aira, es uno de los escritores más prolíficos y controvertidos del mapa literario en Latinoamérica, nació en Coronel Pringues, Argentina en 1949. Desde 1967 vive en Buenos Aires. Es traductor, novelista, dramaturgo y ensayista. Su obra se ha traducido y editado en Francia, Inglaterra, Italia, Brasil, España, Venezuela  y México. Ha publicado más de sesenta libros. En nuestro país se han distribuido sus novelas por la casa editorial ERA: “El congreso de literatura, La Princesa Primavera, La prueba, Las curas milagrosas del Doctor Aira, Los dos payasos, Los fantasmas, Un episodio en la vida del pintor viajero, La Costurera y el viento, y Cómo me hice monja"  esta última fue elegida en España como una de las diez mejores publicaciones en 1998.


Aira ilustra su corriente literaria con un verso de Baudelaire: "Ir hacia delante y siempre en busca de lo nuevo." Lector asiduo del gran escritor, Jorge Luis Borges, a quien descubrió desde los 12 años, cuando Borges aun no tenía la fama mundial de ahora. “...No sé si yo era un chico inteligente o Borges tiene algo que también sabe atrapar a la juventud. Yo era jovencísimo, pero aun así sentí toda la grandeza, la elegancia, la exquisitez de sus textos, eso que es casi un veneno porque nos mal acostumbra y después todo lo demás en literatura parece no estar a su altura.“

Entre sus formadores alude a: Manuel Puig, Alejandra Pizarnik y Osvaldo Lamborghini, todos escritores argentinos, con los que convivió cerca de 30 años, a quienes ubicaba como su trío tutelar “A los tres los encontré geniales y fueron modelos para mí, por motivos distintos, como modelos de vida, modelos de actitud... A veces uno toma un modelo y después hace todo lo contrario de él, pero el modelo sigue actuando, como contraste tal vez.” Entre la inteligencia literaria de Argentina considera a: Bioy Casares, Silvina Ocampo, Jorge Luis Borges y Robert Arlt, estos dos últimos como los más grandes escritores en la historia literaria de argentina, reconociendo que su literatura proviene de la línea intelectual de Borges-Arlt.

Duro crítico de escritores latinoamericanos queridos y leídos en México como Julio Cortazar, Ernesto Sabato y Juan Rulfo, por mencionar algunos. Relativo a la obra de Cortazar; Aira parafrasea a Oliverio Girondo diciendo “que el mejor Cortázar es un mal Borges.” En referencia a la producción de Ernesto Sabato, menciona que “...Sabato no lo hemos tomado nunca muy en serio. Y sorprende un poco que alguien se lo pueda tomar en serio. Es un señor que tiene aristas muy risibles: esa vanidad, el malditismo... Malditismo que no condice con su personalidad. Es un señor perfectamente racional que juega al maldito. Así, se ve obligado a escribir constantemente en sus textos la palabra angustia, la palabra dolor... y claro, eso no funciona.” Aseveraciones provocadoras para polemizar arduamente.

En cuanto a su método de trabajo Cesar Aira, dice que escribe sobre sus impresiones de lo cotidiano, escribe poco, por lo regular una página diaria, planificada, en estricta libertad del proceso de creación sobre el resultado,  es uno de su principios de construcción de sus novelas. Todas sus novelas son cortas,  “Nunca fui de esos novelistas que se sientan a la máquina de escribir y escriben en extenso. Lo mío fue, y sigue siendo, el dibujo laborioso de una escena, y al día siguiente otra, como los collages de Max Ernst o las cajas de Joseph Cornell.”

Uno de los grande escritores Chilenos, Roberto Bolaño, en el libro “Entre paréntesis”, publicado por anagrama, describe de esta manera a Cesar Aira:
"Si hay actualmente un escritor que escapa a todas las clasificaciones, ése es César Aira, argentino de Coronel Pringles, ciudad de la provincia de Buenos Aires que no tengo más remedio que aceptar como real, aunque parezca inventada por él, su hijo más ilustre, el hombre que ha escrito las palabras más lúcidas sobre la madre (un misterio verbal) y sobre el padre (una certeza geométrica)... Digamos, para empezar, que Aira ha escrito uno de los mejores cuentos que yo recuerde (Cecil Taylor)... También es autor de cuatro novelas memorables (Como me hice monja, Ema, la cautiva, El congreso de literatura y El llanto)".

Aira, es un provocador irremediable, se le quiere o se le odia, en su escritura posee una imaginación delirante, experimenta con la construcción de las piezas narrativas de manera sorprendente. Aira, al estilo de un “sabio loco o de un niño que juega al químico” explora nuevas formas de narrar, no le teme al lenguaje, se avienta desde el último piso, sin ninguna certeza, solamente con la conciencia de la libertad plena de crear. Se especializa en fusionar diversos planteamientos estéticos aparentemente contradictorios, en llenar de contenidos la significación de sus textos, sorprendiendo al lector en cada novela.

Pedro Faro

Jovel, Chiapas